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5 historias reales sobre Halloween

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Para muchos, Halloween no es sinónimo de terror y demencia, sino también de alegría, diversión, dulces y trucos. Sin embargo, son muchas las situaciones extraordinarias que se han presentado en la “víspera de todos los santos”.

Tragedias, descubrimientos asombrosos, intentos de asesinato y crímenes mórbidos sin resolver que dan lugar al misterio, al asombro y al miedo. Estas son las 5 historias reales sobre Halloween más perturbadoras que leerás en la web.

Historias reales sobre Halloween

Estas historias reales sobre Halloween contienen violencia y por ende, son temas sensibles que deben ser tratados con discreción.

Se espera respeto hacia las víctimas.

El asesinato de Tony Bagley

En la remota noche de Halloween de 1994, Tony Bagley, con 7 años de edad, hacía trucos de magia en su vecindario disfrazado de esqueleto. Recorría las calles con su tía y su madre, caminando siempre delante de ellas por la emoción del momento.

Fue entonces cuando se acercó a una de las esquinas de la calle, cerca de la casa de sus vecinos. En ese momento, un hombre que vestía una sudadera con capucha corrió hacia la misma calle y comenzó a disparar a sangre fría.

Acto seguido, se subió a un auto para desaparecer a toda marcha, mientras la madre y tía de Tony gritaban heridas y desconsoladas juntos al cadáver del pequeño Tony.

El pequeño niño de segundo grado recibió un disparo en la cabeza y luego murió en el hospital tras un largo intento de salvar su vida. No hubo pistas sobre el asesino de Tony Bagly; aunque la policía sospechó de uno de los miembros de la familia sin poder armar un caso convincente.

El caso de Tony Bagly aún está sin resolver, y es uno de los crímenes más conocidos en Estados Unidos tras la noche de Halloween.

Stixed Pixy Stix

En la noche de Halloween de 1974, Timothy O’Bryan, hacía trucos de magia con su padre y amigos de Deer Park. Una vez el espectáculo finalizó, se acercaron a una casa con las luces apagadas para pedir el tradicional “truco o trato”.

No  obstante, nadie vino a la puerta, y gran parte del grupo, a excepción del padre de Timothy y otro pequeño grupo, pasaron a la siguiente casa. Pero, al cabo de unos minutos, rápidamente se encontró con el resto del grupo gritando desesperado, totalmente alarmado por lo que habían visto sus ojos.

Su hijo convulsionaba en el suelo frío de la noche. Espuma blanca salía de su boca y su cuerpo se retorcía sin control entre ruidos ahogados. El niño, de manera misteriosa, había muerto tras comer un par de dulces Pixy Stix.

Trás una investigación exhaustiva, la policía determinó que los dulces estaban envenenados con cianuro. Por lo que Ronald, padre de Timothy O’Bryan, culpó inmediatamente a sus vecinos por la muerte agonizante del chico.

Sin embargo, la policía no encontró motivos ni pruebas que apuntasen hacia los vecinos de O’Bryan, dirigiendo las miradas directamente hacia el mismo padre de Timothy y descubriendo que, meses atrás, el hombre había contratado pólizas de seguros de vida para su hijo.

Con deudas de más de $100.000, la duda crecía en medio del escándalo. Ahora era un secreto a voces: Ronald había matado a su hijo. Y luego de meses de espera, al fin fue declarado culpable y ejecutado 10 años después de la muerte del inocente Timothy.

La familia Liske asesinada

En la noche de Halloween de 2010, Devon Griffin tenía 16 años cuando regresó a casa de su familia después de asistir a la iglesia. Estaba tranquilo y adormecido cuando, de un momento a otro, tropezó con los cuerpos de su hermano, madre y padrastro.

Impactado, llamó a su tía inmediatamente. Quien después se comunicó con las autoridades para dar su declaración oficial en la policía. Así, relució el nombre de otro miembro de la familia: William Liske Jr, hijo de William Liske y padrastro de Devon Griffin.

Con antecedentes de enfermedad mental y esquizofrenia, Liske Jr se declaró culpable de los asesinatos de sus familiares, recibiendo tres condenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.

En 2015, fue encontrado muerto en su celda a causa de una herida autoinfligida.

El asesinato de Lisa French

Lisa French, de 9 años, fue engañada en una noche de Halloween de 1973. Tras tocar el timbre de Gerald Turner, el hombre la invitó a buscar dulces dentro de la casa. Lisa, inocente, y confiando en su vecino de toda la vida, acepta la invitación con ingenuidad.

Lo que se relata a continuación es terrible. Gerald Turner obliga a la pequeña Lisa a entrar a su habitación. Una vez allí, abusa de ella violentamente y luego la asesina con sus propias manos.

Empaqueta su cuerpo desnudo en bolsas plásticas de basura y lo abandona en un camino rural al lado de una granja. Cuatro días después, el granjero, dueño de la tierra, encuentra el cadáver de la niña. Alarmado llama a las autoridades. Quienes, tras una profunda investigación, descubren cabello de Turner en la escena del crimen.

Tiempo más tarde, Turner recibe una sentencia de 38 años con la posibilidad de libertad condicional. La cual consigue en 1992 y pierde en 1998 después de ser acusado de poseer pornografía infantil en su computadora.

Hoy, todavía se cuestiona la posición y accionar de la ley ante este hecho.

María Ciallella, desmembrada

En la noche de Halloween de 1981, María Ciallella, de 17 años, fue asesinada violentamente y enterrada después de ser desmembrada en tres partes. Junto a ella, yacía Deborah Osborne, otra joven descuartizada por el mismo depredador.

Su asesino, Richard Biegenwald, admitió la culpa luego de que su esposa, Dherran Fitzgerald, confesara los crímenes de su marido. Para Richard, matar era una curiosidad, y por ello había aprovechado la noche de Halloween para hacerlo, confesando también otras historias de violencia y asesinato bajo el mismo “modus operandi”. Fitzgerald también fue condenada, pero salió 5 años más tarde por su cooperación y asistencia con la policía. Biegenwald, por otro lado, permaneció en una prisión estatal de Nueva Jersey, para luego morir por causas naturales en el año 2008.

Sin duda, las historias reales sobre Halloween pueden causar impacto, terror y escalofríos. Mucho más que un disfraz, que una broma de terror, que la aparición fantasmal más escalofriante y aparentemente demoníaca.

Estas historias reales sobre Halloween son aterradoras porque, en efecto, vienen de la mano propia del hombre.