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La Leyenda del Charro Negro (Historia)

Conoce la leyenda del Charro Negro, uno de los espectros m√°s misteriosos y populares que protagoniza escalofriantes historias en los pueblos mexicanos.

Al terminar esta leyenda del Charro Negro probablemente no querr√°s caminar solo por las noches…

El Charro Negro Leyenda Mexicana

La leyenda cuenta que por las desoladas noches, en las oscuras carreteras de M√©xico se aparece un charro vestido con traje negro y sombrero, que cabalga un caballo del mismo color que sus elegantes prendas. No se sabe exactamente que es este personaje al que llaman “El Charro Negro”, si un alma en pena, un demonio proveniente del infierno, o incluso el¬†mismo diablo.

El Charro Negro leyenda mexicana

Para poder ver al misterioso Charro Negro, una persona tiene que caminar a solas durante la carretera a altas horas de la noche, el muy cordialmente se ofrecerá a cabalgar a su lado mientras la persona llega a donde desea. Si la persona llega a pasar cerca de una iglesia, si comienza a amanecer o si llega a su destino, el Charro Negro muy amablemente se despedirá y tomara su propio camino.

Y aunque pareciera que la visita de este paranormal espectro puede ser muy grata, hay casos en los que las personas no corren la misma suerte, ya que en el transcurso del recorrido, el Charro Negro ha llegando a tentar a las personas.

El Charro Negro leyenda mexicana

A los hombres, el Charro Negro les ofrece una bolsa de oro, si ellos aceptan, sería aceptar la muerte, pues el diablo en ese instante tomaría sus almas.

A las mujeres, el charro las seduce para llevarlas en su caballo, si ellas aceptan y se suben, el caballo empezara a correr despavorido para evitar que ellas puedan bajar, y así el Charro Negro poder llevarlas consigo al infierno.

El Charro Negro leyenda mexicana

Estados donde se aparece el Charro Negro (leyenda)

La leyenda del Charro Negro mayormente se cuenta en los estados de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Veracruz, sin embargo los otros estados mexicanos no son la excepción, pues también hay personas en esos lugares que cuentan haberlo visto en sus tierras, principalmente en las zonas rurales.

¬ŅY tu ya conoc√≠as sobre el misterioso “Charro Negro” leyenda mexicana de terror?

Relato de terror real relacionado a La Leyenda del Charro Negro

Mi encuentro con el Charro Negro

Sé que muchas personas afirman haber visto al charro negro ó haber tenido un pacto con él, pero mi historia es un poco diferente.

Ten√≠a 9 a√Īos de edad, me encontraba de visita en el rancho de la familia de mi mam√° cerca de la comunidad de la Joya por motivo del d√≠a de muertos como era costumbre.

Por la ma√Īana, mi mam√° y mis t√≠os estaban comprando las ofrendas que se llevar√≠an al pante√≥n, mientras tanto mis primos y yo jug√°bamos en ese hermoso rancho, dando ‚Ä™las tres de la tarde‚Ĩ mi familia sali√≥ con rumbo al pante√≥n, pero mis primos y yo prefer√≠amos no ir ese a√Īo, y quisimos quedarnos a jugar.

Todo marchaba tranquilo hasta que comenzamos a escuchar unas misteriosas pisadas dentro de la casa, pensábamos que alguno de mis tíos se había quedado, y no nos habíamos dado cuenta, pero para quitarnos de dudas decidimos entrar, buscamos por toda la casa, hasta preguntamos si alguien estaba en la casa, pero nadie contestó.

La casa estaba completamente sola, de pronto, saltamos de miedo al escuchar un gran estruendo que provenía de la cocina, debido a la curiosidad de nuestra infancia corrimos a ver qué pasaba, sin embargo no había nada solo tres cacerolas en el suelo.

Comenzamos a reír del susto que nos habíamos llevado, cuando de pronto, un pedazo de la esquina del fogón que se tenía en la cocina se cayó como si alguien lo hubiera arrancado y por si fuera poco del interior salía una enorme llamarada, en ese instante salimos corriendo de miedo, estábamos tan asustados que nos dirigimos al pórtico y ahí nos encerramos hasta que llegara alguien.

M√°s tarde, cu√°ndo llegaron los t√≠os y mis padres les contamos inmediatamente lo que hab√≠a sucedido, Solo rieron y trataron de tranquilizarnos. A la ma√Īana siguiente mi familia y yo partimos de regreso a la ciudad.

Me hab√≠a olvidado de lo ocurrido y todo segu√≠a normal, regresamos al rancho al siguiente mes por motivo de las fiestas de diciembre, pero ese a√Īo era un poco distinto debido a que era el tercer aniversario luctuoso de m√≠ t√≠o abuelo Chema.

Todos la est√°bamos pasando muy bien, hasta que al llegar la noche, despu√©s de los rezos, sin previo aviso la luz se fue, quedando √ļnicamente la luz de las veladoras, mis primos y yo est√°bamos asustados y para tranquilizarnos nos mandaron a dormir.

Mientras todos dorm√≠an yo no pod√≠a conciliar el sue√Īo, ya eran las 2 de madrugada y yo sin seguir dormir, cerr√© mis ojos y todo estaba muy callado, no hab√≠a ni un solo sonido hasta que a lo lejos escuch√© unas pisadas fuertes dentro de la casa, como si alguien estuviera caminando con botas, las pisadas parec√≠an provenir de la sala.

En ese entonces lo que dividía el cuarto de la sala era solo una cortina que colgaba en el marco en donde debía ir la puerta, dejaba un espacio de 30 cm entre el final de la cortina y el piso, decidí ver quien de mis tíos era el que hacía las pisadas, así que me senté en la cama y me quede viendo fijamente ese espacio de la cortina y el piso, hasta que aparecieron unas botas negras que se detuvieron de golpe frente a la cortina, como si alguien supiera que estaba despierto.

Se qued√≥ parado ah√≠ unos minutos y yo me estaba asustando, me fui nuevamente a la cama viendo fijamente hacia la cortina, y digo en voz baja y cortada de miedo: ‚Äú¬Ņquien est√° ah√≠?‚ÄĚ, aquella escalofriante figura que se ve√≠a a trav√©s de las cortina comenz√≥ a moverse flexion√°ndose lentamente hasta dejar sobre el piso un gran sombrero de charro.

Comenc√© a temblar de miedo, no pod√≠a moverme ni gritar, me sent√≠a paralizado, nunca hab√≠a sentido tanto terror en mi vida, al flexionarse completamente se ve√≠a unos escalofriantes ojos rojos como el fuego, estaba aterrado, trataba de gritarles a mis padres o a mis primos que estaban justo a lado m√≠o, pero era in√ļtil, no pod√≠a hacer nada.

Aquella silueta comenz√≥ a quitarse algo de la cara, como un pa√Īuelo que le cubr√≠a gran parte de la cara, al hacerlo, mi miedo aument√≥ con m√°s intensidad al ver que lo que el pa√Īuelo cubr√≠a no era una cara sino un cr√°neo completamente quemado.

El cr√°neo parec√≠a estar emitiendo humo, este charro se levanta, mueve la cortina y entra al cuarto, lo √ļnico que puede hacer es taparme con las cobijas hasta la cabeza y comenc√© a rezar.

En ese instante escuchó una voz completamente oscura y tenebrosa, nunca olvidare lo que me dijo:
РNunca cuestiones sobre la existencia de los espíritus, menos en el día que podemos entrar a tu mundo.

Yo segu√≠a tapado y mis dedos estaban tensos sosteniendo fuertemente las sabanas, el ambiente se sent√≠a muy caliente, lo √ļnico que pude preguntarle con mi voz cortada es -¬Ņqui√©n eres?- a lo que √©l respondi√≥ -Soy el Charro que todos buscan para pedir favores, pero que huyen de √©l a la hora de cobrar, si no quieres ver a tu familia sufrir no me invoques mucho menos me pidas algo, porque yo me cobro con tu alma.

De pronto se escuchó un silencio absoluto, no quería averiguar si ya se había ido, solo recuerdo cerrar mis ojos, quede desvanecido, como si hubiera desmayado de la impresión, al abrirlos mis ojos ya era de día.

Mis primos y familia ya estaban despiertos por lo que les platiqué todo, desde ese entonces nunca más volví a ver a ese charro, varios familiares aseguran que era el charro negro, otros que era el mismo demonio, pero nunca lo quise averiguar.

Aquella noche me dejó marcado, a partir de ese momento siento un Deja Vu de manera seguida, escuchó voces en la calle que llaman mi nombre. Me pregunto si serán los espíritus que aquel charro negro me dijo que nunca ignorara.

Iván López Alarcón (convocatoria de relatos de terror Edy Doo)

El Palacio negro – Leyenda donde aparece el Charro Negro-