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Las 3 leyendas de Veracruz más populares

3 Leyendas De Veracruz

Las coloridas calles de Veracruz están llenas de misteriosas historias. Con los años, estas historias han trascendido para enriquecer el folclore veracruzano y promover la identidad cultural del Estado.

Hoy, con la intención de seguir valorando los relatos tradicionales de la entidad, compartiremos las 5 leyendas de Veracruz más populares. Estamos seguros de que te encantarán.

El callejón del diamante

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La ciudad de Xalapa, capital del Estado de Veracruz, es la cuna del callejón del diamante. Un lugar muy concurrido hoy en día, pero que en tiempos de la colonia era conocido como “Primera de Antonio María de Rivera”.

La leyenda cuenta que durante la colonia, una hermosa mujer habitaba el lugar junto con su esposo, un reconocido español de notable distinción. Él amaba a su esposa, razón por la cual le obsequió una sortija con un extraño diamante negro incrustado.

Por la enigmática belleza de la joya, la gente solía comentar que tenía poderes mágicos. El joven español alimentaban los rumores afirmando que el anillo podía intensificar el amor hacia él y le permitía saber si su esposa le era infiel.

Al margen de esta historia se encontraba el mejor amigo del caballero español que, con el tiempo, termina traicionándolo al tener un amorío con su joven dama.

Un buen día después de llegar de un largo viaje de la Ciudad de México, el joven español tiene un presentimiento y en vez de ir a casa, decide visitar primeramente al que creía ser su amigo.

Al llegar, a pesar de que los criados le advierten que el señor está descansado en su habitación, el español simplemente decido pasar a la recamara. Una vez allí, encuentra a su amigo dormido y encima de la mesita de noche, ubica el anillo de diamante negro que le regaló a su esposa.

Sin hacer ruido el hombre lo toma y se retira de la alcoba. Luego llega a casa desconsolado y con el corazón roto. Encuentra a su esposa en la habitación principal quien, con alegría, le recibe con un abrazo.

En ese momento el hombre entra en cólera, saca un puñal y lo clava en el pecho de la mujer sin contemplación. La joven dama muere desangrada y el español huye sin dejar rastro alguno.

Desde entonces, el callejón pasa a ser conocido como “El callejón del diamante”, y se cuenta que desde entonces el alma de una misteriosa mujer camina de aquí para allá rogando clemencia y perdón.

Hoy, “El callejón del diamante” es un lugar muy concurrido y alegre, pero en las noches es imposible llegar a creer que una silueta casi imperceptible nos mira para luego desaparecer.

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La mulata de Córdoba

Mulata De Cordoba Leyenda De Veracruz

La leyenda de “La mulata de Córdoba” es una de las historias más populares de Veracruz. Su fama se debe a que existe un expediente del caso en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México.

Durante el siglo XVI, cuando la Santa Inquisición acusa de brujería a Soledad, una mujer mulata de belleza enigmática. De hecho, la acusación de la Inquisición se debe precisamente a la supuesta belleza antinatural de la joven mulata.

A Soledad se le acusó de nunca envejecer y de tener un pacto con el diablo. Sin embargo, según los historiadores, el rumor lo iniciaría Don Martín de Ocaña, el mismísimo alcalde de Córdoba quien, al ser rechazado por Soledad, decide tomar venganza y acusar a la mujer de brujería.

De Soledad se sabían tres cosas: que era una experta herbolaria, que tenía fama de ser muy solitaria y centrada en sus asuntos, y que realmente era una dama muy atractiva.

No obstante, a pesar de ser muy querida, el rumor creció en la ciudad de Córdoba. Don Martín insistía en que Soledad era una bruja que le había dado algún brebaje para enamorarlo frenéticamente y que sus conocimientos en las artes oscuras también le propiciaban mucha belleza.

Aunque muchas personas le debían favores a Soledad, por miedo a la religión católica decidieron apoyar las acusaciones de Don Martín. Soledad, sin embargo, ignoraba los rumores y seguía yendo a misa los domingos.

Una mañana, la Inquisición decide arrestarla y juzgarla en la plaza pública. La mulata termina siendo sentenciada a muerte y encarcelada en la cárcel de San Juan de Ulúa.

Fue en la cárcel donde conoce al jefe de los carceleros. Impresionado por su belleza, Soledad le convence de llevarle un poco de carbón a su celda y le comenta que lo utilizará únicamente para dibujar mientras espera el día de su ejecución.

Faltando un día para su ejecución, el jefe va a verla y ella le muestra su último dibujo: un magnífico bergantín con espléndidas velas hinchadas por el aire. El jefe sorprendido la felicita y comenta que al hermoso barco sólo le falta navegar.

En ese instante la mirada de la mulata cambia y una amplia sonrisa se refleja en su rostro. Ante el asombro del carcelero, la mujer salta a la embarcación y se mezcla con el dibujo en la pared.

En barco empieza a alejarse y desaparece. Minutos después llegan los guardias al calabozo y encuentran al jefe muerto y ningún rastro de la presa. Desde entonces, la gente cuenta que ese día el puerto estuvo cerrado a causa de una tormenta eléctrica, pero que más allá de las escolleras, la figura de un barco se perfilaba entre la lluvia y el viento.

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La sirena de Tamiahua, la ninfa de la Huasteca

Sirena Veracruz

Hace años en Rancho Nuevo, vivía una viuda llamada Damacia con su amada hija Irene. La joven Irena era una joven de tez morena y de ojos verde aceituna que poseía una larga cabellera negra ondulante, además de una voz melodiosa y sutil.

Un jueves santo, Irene en desobediencia sale de casa a buscar leña rumbo al paso de piedras de Rancho Nuevo. Al regresar, la joven llega totalmente sucia y sudada por el trabajo y le avisa a su madre que iría a bañarse.

Su madre de un sobresalto le advierte – “No puedes bañarte, hija. En estos días no debemos agarrar agua, y mucho menos bañarnos”.  Sin embargo, Irene hace caso omiso y corre al pozo a lavarse la cara. Tiempo después su madre la escucha gritar con angustia e inmersa en pánico, ve como Irene es arrastrada por una gran ola que luego la envuelve y la convierte en otro ser.

La boca y los ojos de Irene ahora parecían ser las de un pez, y su larga cabellera se tiñó de rojo. Sus piernas luego desaparecieron y se transformaron en un larga cola con escamas.

La inmensa ola arrastró a Irene rumbo al mar y allí, los pescadores entre gritos de asombro iniciaron una persecución que duró horas. Cuando por fin estaban a punto de atrapar a Irene, un extraño barco de madera aparece en medio de la nada.

Irene salta hacia él y con una sonrisa burlona comienza a cantar en lengua huesca y desaparece. A partir de entonces, Damacia también pierde a su hija y en Veracruz comienzan a hablar de la sirena de Tamiahua, la ninfa de la Huasteca.

Los pescadores de la zona cuentan que cantos fúnebres (pero curiosos) se han escuchado a mitad de la noche. Una hermosa mujer rubia de voz celestial aparece en medio del mar sin explicación aparente, pero cuando los pescadores se acercan para ayudarla, un espectro voltea las lanchas y el mar se embravece junto con el viento.

Dicen que es Irene. La hermosa dama que misteriosamente se convirtió en sirena y jamás volvió a ser la misma. En sí, no sabemos el verdadero origen de la leyenda ni que inspiró su trascendencia, lo que sí es seguro es que sigue siendo parte del encanto de Veracruz y en definitiva, lo seguirá siendo.