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Leyenda de “La clínica de los abortos”

Leyenda de "La clínica de los abortos"

No hace mucho tiempo existió en Mérida, Yucatán la clínica Peninsular, lugar donde se interrumpían embarazos, los rumores dicen que al menos 500 bebés fueron privados de nacer y alrededor de 30 mujeres perdieron la vida en el procedimiento, fue tanta la polémica de lo que se practicaba en este lugar, que grupos conservadores lograron que se clausurara el sanatorio, y aunque el lugar quedó totalmente desolado, almas en pena lo siguen habitando.

Leyenda de "La clínica de los abortos"

Vecinos y policías que pasan por el sanatorio, dicen escuchar llantos de bebés y prolongados gritos de mujeres por las noches. En una ocasión cuando las autoridades inspeccionaban el hospital, escucharon los fantasmales lamentos de aquellas atormentadas almas, las luces se apagaron y las puertas se cerraron, mientras las manifestaciones paranormales cada vez se hacían más fuertes, imposibilitados de escapar por sus propios medios, sus compañeros tuvieron que ir tras su rescate después de que ellos pidieran auxilio por radio.

Incluso investigadores de lo paranormal han ido a investigar los misteriosos fenómenos que pasan dentro del abandonado y deteriorado lugar, y efectivamente quejidos e inexplicables ruidos han ocurrido durante la investigaciones. Una vidente que iba con equipo profesional relata que pudo hacer contacto con 2 jovencitas que fallecieron ahí, ellas mencionaron que sus padres las obligaron a no ser madres, ahora ellas añoran oraciones para poder encontrar el descanso que no llega.

Leyenda de "La clínica de los abortos"

La vidente también pudo sentir la presencia demonios que abundaban en el hospital, ellos eran quienes incitaban a los doctores hacer los procedimientos sin remordimiento, ella menciona que los doctores al morir regresarán al hospital donde todas almas sedientas de venganza los esperan para hacerlos sufrir.

Es bien sabido que todo hospital tiene su enfermera fantasma, este lugar no es la excepción, pues hay testigos que dicen ver a una enfermera que deambula por los pasillos y cuartos, pues aunque no hay enfermos a quienes curar, hay almas para consolar.

Atte. Edy Doo

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